
Decana de Humanidades regresa a las aulas: liderazgo desde la docencia y el corazón de la formación
Santo Domingo, República Dominicana — Desde el primer día de clases, cuando las aulas vuelven a llenarse de voces, cuadernos y esperanzas, la Facultad de Humanidades de la UASD ha tenido una presencia que muchos estudiantes no esperaban encontrar entre los pasillos y las prácticas académicas: su propia decana, la Dra. Ana Jacqueline Ureña, de vuelta en su otro lugar: el que comparte con quienes aprenden y quienes enseñan.
Porque para ella, dirigir no significa alejarse. Significa estar más cerca.
Con el inicio del semestre, la Dra. Ureña se integró de inmediato a sus labores docentes, sumándose a las prácticas supervisadas de la Escuela de Psicología, ese espacio donde el conocimiento se toca, se practica y se aprende junto. No lo hace como funcionaria que visita, sino como maestra que acompaña: observa, guía, comparte y escucha.
Estar allí, entre los estudiantes, no es solo cumplir una obligación. Es mantener vivo el vínculo que da sentido a todo lo que hace la universidad. Le permite ver de cerca lo que funciona, lo que falta, lo que los jóvenes necesitan realmente. Y le recuerda a todos que la administración no debe separarse del alma de esta casa de estudios: la docencia, la investigación y la formación humana, integral, de cada persona que pasa por aquí.
Al compartir estos momentos en las prácticas y en los espacios de aprendizaje, la decana está diciendo algo sin palabras: las tareas de dirección son importantes, pero nada tiene sentido si se pierde el contacto con quienes son la razón de ser de la universidad. Unir la gestión con la enseñanza, mantenerlas articuladas, es la mejor forma de servir.
Por eso, la Facultad de Humanidades reafirma hoy, con este ejemplo, su compromiso: acompañar, guiar, formar con calidad y calidez. Porque educar no es solo transmitir conocimientos. Es también estar presente, compartir el camino y demostrar que se puede liderar desde el ejemplo, con vocación y cercanía.