Educacion

Santos Badía alerta: República Dominicana podría quedar rezagada ante los empleos del futuro si no transforma su educación

No es tarea de uno solo: todos deben sumarse

SANTO DOMINGO. — El ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT), Rafael Evaristo Santos Badía, lanzó este jueves una advertencia y un llamado urgente: República Dominicana debe transformar su sistema educativo sin demora, o quedará atrás ante los cambios que ya están redefiniendo el mundo del trabajo, impulsados por la inteligencia artificial, la automatización y la robótica.

Durante su conferencia magistral “Transformación educativa para los empleos del futuro”, pronunciada en el 64 aniversario de la Confederación Autónoma de Sindicatos Clasistas (CASC), el ministro planteó que cambiar la educación no es responsabilidad del Estado únicamente:

“Se requiere la participación articulada del Gobierno, el sector empresarial, los trabajadores, las organizaciones sindicales, las universidades y los centros de formación técnica. Ahora nos toca enfrentar desde la educación los desafíos del mundo del trabajo.”

Imagen relacionada con la transformación educativa

Lo que hoy se estudia, mañana puede no servir

Santos Badía recordó que la cuarta revolución industrial ya está aquí: muchas ocupaciones desaparecerán, pero surgirán nuevas que exigirán mayor preparación. Por eso, insistió en que ya no basta con enseñar calidad; hace falta pertinencia:

“Ya un papá no puede obligar a que su hijo estudie lo que él estudió. Tenemos que mirar la calidad y también la pertinencia de las carreras que se aprenden.”

Abogó además por impulsar carreras técnicas de corta duración, en áreas donde el mercado demanda ya profesionales especializados, y que sean las propias empresas y sectores productivos quienes digan qué necesitan, para que las escuelas y universidades formen de acuerdo a la realidad.

La inteligencia artificial cambia las reglas

El ministro advirtió que la inteligencia artificial obliga a repensar cómo y qué se enseña: las nuevas generaciones conviven con algoritmos que captan su atención, y la escuela no puede limitarse a comprar tecnología; debe usarla para aprender mejor. El reto no es solo tener herramientas, sino saber qué hacer con ellas.

Una reforma que debe sobrevivir a los gobiernos

Santos Badía insistió en que los cambios educativos no pueden depender de quién gobierne: deben convertirse en políticas de Estado, respaldadas por leyes y acuerdos nacionales, pensadas a largo plazo y vinculadas a lo que el país necesita realmente.

A los sindicatos y a las empresas: únanse

El ministro llamó especialmente al movimiento sindical a hacer suya la transformación educativa, pues los trabajadores y sus familias son quienes más se benefician de una educación de calidad:

“La transformación educativa no puede ser ajena a su agenda. Tienen que apoyarla, ser parte de ella, reclamarla.”

Y al sector empresarial, le pidió participar activamente para decir qué competencias se necesitan, de modo que nadie se forme para un empleo que no existe.

No hay tiempo para mirar atrás

Finalmente, el ministro recordó que la tecnología siempre ha mejorado la vida de las personas, y citó la pandemia como ejemplo de cómo las herramientas digitales permitieron mantenernos conectados. Su conclusión fue clara:

“Tenemos que montarnos en este proceso. El pasado no volverá. El futuro ya está aquí, y nos toca prepararnos para él, antes de que sea demasiado tarde.”

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