
Ángel Adriano Reyes Jorge: la UASD despide a un periodista que convirtió el servicio en legado
SANTIAGO, República Dominicana. Hay despedidas que no terminan en un cementerio. Se quedan en los pasillos de una universidad, en la memoria de una redacción, en la voz de quienes aprendieron que el periodismo también puede ser una forma de servir y de abrazar a la gente.
La comunidad universitaria, el periodismo dominicano y el mundo cultural reciben con profundo pesar la noticia del fallecimiento de Ángel Adriano Reyes Jorge, ocurrido anoche a los 75 años de edad, a causa de un infarto fulminante, mientras se encontraba en su apartamento del sector Gurabo, al norte de Santiago, acompañado de su esposa.
Su partida deja un silencio difícil de explicar. No se marcha únicamente un periodista. Se marcha un hombre que hizo de la palabra una herramienta para dignificar, informar y acercar a las personas; un servidor universitario que entendió que una institución no se construye solo con edificios, sino también con los seres humanos que entregan su vida a ella.
La UASD fue su casa y su causa
Ángel Adriano Reyes Jorge llegó a Santo Domingo desde su tierra natal para continuar su formación en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Allí no solo estudió: allí encontró una casa, una identidad y una causa a la que dedicaría buena parte de su existencia.
Durante décadas formó parte de la División de Relaciones Públicas y Comunicaciones de la UASD, unidad vinculada a la dirección superior de la Primada de América. Desde esa responsabilidad trabajó con disciplina, lealtad y vocación de servicio, convencido de que comunicar también era cuidar el nombre, la historia y la dignidad de la universidad pública.
Para varias generaciones de universitarios, su presencia estuvo ligada a la vida institucional de la UASD. En cada cobertura, en cada conversación y en cada jornada de trabajo dejó algo más que una tarea cumplida: dejó respeto, solidaridad y una manera honorable de ejercer el oficio.
La UASD fue su casa; y a una casa así no se le abandona nunca, porque permanece viviendo en la memoria.
Un periodista formado en la escuela de la experiencia
Antes y después de su paso por la universidad, Reyes Jorge construyó una trayectoria que lo convirtió en una figura respetada del periodismo nacional. Fue miembro fundador del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y trabajó en medios que marcaron la historia de la comunicación dominicana.
Laboró en Radio HIN Televisión, el primer canal de televisión de propiedad privada del país, y fue reportero estrella de Color Visión, canal 9, pionero de la televisión a color en la República Dominicana. En esos espacios desarrolló una narrativa propia, cercana y humana, capaz de encontrar una historia detrás de cada rostro y una lección detrás de cada noticia.
Su periodismo no buscaba únicamente el impacto del titular. Buscaba comprender. Por eso sus reportajes y relatos permanecieron en la memoria de quienes los vieron: porque hablaban de la gente, de sus luchas, de sus esperanzas y de la dignidad con que muchas personas enfrentan la vida sin que nadie las escuche.
La cultura, la historia y el compromiso ciudadano
Su compromiso no se limitó a los medios de comunicación. Fue expresidente de la Fundación Caamaño, desde donde defendió la memoria histórica y los valores nacionales. También fue propulsor del Club Deportivo y Cultural Alegría, en Licey al Medio, Santiago, su tierra natal.
Al retirarse de la vida laboral regresó a Santiago, donde continuó siendo un hombre cercano a su comunidad. Allí fue reconocido no por buscar protagonismo, sino por la huella sencilla y firme de quien siempre estuvo dispuesto a colaborar.
Un legado que seguirá hablando
La muerte puede cerrar una redacción, apagar una cámara o dejar vacía una oficina. Lo que no puede borrar es el legado de un periodista que trabajó con honestidad, ni la memoria de un universitario que sirvió a su institución con orgullo.
En la UASD, en el periodismo dominicano, en la cultura y en su comunidad, Ángel Adriano Reyes Jorge seguirá presente como una voz que enseñó que informar es también acompañar; que ejercer un cargo es también asumir una responsabilidad; y que una vida bien vivida puede convertirse en consuelo para quienes quedan.
Datos del sepelio
- Sus restos fueron velados en su residencia del sector Gurabo, en Santiago.
- Serán trasladados a Santo Domingo.
- El sepelio está previsto para mañana lunes, a las 10:00 a. m., en el Cementerio Cristo Redentor.
Familia
Le sobreviven su esposa, tres hijos —dos mujeres y un varón— y un nieto residente en Estados Unidos.
Hoy la UASD, el periodismo y la cultura dominicana lloran a uno de los suyos. Pero también agradecen su paso por este mundo: sus años de servicio, sus historias y la nobleza con que decidió vivir.
Paz a su alma, fortaleza para su familia y gratitud eterna por una vida entregada al periodismo, a la universidad y a su pueblo.