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Roberto Duvergé vive: a 37 años de su partida, su legado sigue caminando entre nosotros

Santo Domingo, 21 de julio de 2026 – Un día como hoy se cumplen 37 años del fallecimiento de Roberto Duvergé Mejía, una de las figuras más comprometidas de la historia revolucionaria dominicana. Murió en La Habana, Cuba, adonde fue trasladado con urgencia cuando su salud ya estaba muy deteriorada. Sus compañeros de lucha denunciaron que su estado se agravó mientras estuvo recluido en la cárcel de La Victoria, durante el último gobierno de Joaquín Balaguer: una úlcera sangrante no recibió el tratamiento ni los medicamentos que necesitaba a tiempo.

Roberto estuvo desde el principio: fue uno de los fundadores del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, y el compañero más leal y cercano de Manolo Tavárez Justo. Después del levantamiento de octubre de 1963, pasó a formar parte de la dirección del Frente Urbano, llevando la organización a cada rincón posible.

Cuando estalló la Guerra de Abril de 1965, no dudó en ponerse al frente: comandó a los hombres y mujeres del 1J4 que defendieron la Zona Norte de la capital. Su presencia fue decisiva en la llamada Operación Limpieza, una de las jornadas más duras y valientes de toda esa gesta patriótica. Más tarde, en octubre de 1967, viajó a Cuba en representación de su organización para reunirse con el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, buscando unir voluntades por un mismo país libre.

Con el paso del tiempo, cuando dejó de coincidir con las ideas que guiaban a la dirección del movimiento, no se quedó callado ni se alejó: se apartó con respeto y siguió trabajando. Recorrió la Línea Noroeste entre 1969 y 1970, hablando con la gente, escuchando y buscando nuevas formas de hacer política, más cercanas a las necesidades del pueblo. Estuvo presente también en todo el apoyo al coronel Caamaño cuando el desembarco de Playa Caracoles en febrero de 1973. Y durante años, junto a otros compañeros, convirtió la Revista Posición y Ediciones M-L en espacios donde se hablaba con sinceridad, para aprender y corregir rumbos en la izquierda dominicana.

En 1980 fue uno de los impulsores del Movimiento por el Socialismo (MPS), integrando su Comité Central. Tres años después, volvió a sumarse a la Fundación Manolo Tavárez Justo para mantener viva aquella memoria histórica. Ese mismo año decidió emprender otro camino: fundó la Fuerza de Liberación Popular (FLP), que luego daría paso a la Fuerza de Resistencia y Liberación Popular.

Hasta el último día de su vida, no dejó de trabajar por unir al movimiento popular, por acercar a quienes luchan por causas justas y por construir una nación donde todos vivan con dignidad. Quienes estuvieron a su lado lo recuerdan como una persona sencilla, que no conocía el descanso ni los privilegios: siempre dispuesto a tomar la tarea más difícil, siempre atento al compañero, siempre fiel a lo que creía. Fue, además, un padre cariñoso, un esposo leal y un amigo en el que siempre se podía confiar. Su vida entera la entregó a los demás.

Sus ideas y su ejemplo siguen vivos, recordados y seguidos por organizaciones y por todos aquellos que compartieron su lucha. Su legado de coherencia y entrega sigue siendo un faro para las nuevas generaciones.

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