
Hambre mundial baja por tercer año, pero comer sano sigue fuera del alcance de casi 2.700 millones
El informe SOFI 2026 confirma avances lentos y desiguales. Las crisis, el clima y las diferencias entre regiones ponen en riesgo la meta de acabar con el hambre para 2030.
El hambre en el mundo disminuyó por tercer año consecutivo durante 2025. Sin embargo, los progresos son insuficientes para cumplir con el compromiso de Hambre Cero en la fecha fijada. Así lo indica el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026, presentado este martes por organismos de las Naciones Unidas.
El 7,8 % de la población mundial padeció hambre el año pasado. En cifras: 645 millones de personas, 14 millones menos que en 2024 y 43 millones menos que en 2022.
La mejora no llega a todos por igual. Asia y América Latina avanzan bien. En cambio, África concentra a 309 millones de personas con hambre —más que cualquier otra región—, aunque su porcentaje bajó levemente al 20 %.
La inseguridad alimentaria moderada o grave afectó a 2.100 millones de personas. Es menos que años atrás, pero sigue por encima de lo registrado antes de la pandemia. En África afecta a más de la mitad de sus habitantes; en América Latina y el Caribe, al 22,9 %. Las zonas rurales y las mujeres son las más golpeadas.
Si los conflictos y la subida de precios continúan, entre 510 y 520 millones de personas seguirán pasando hambre en 2030. A esto se suma el impacto esperado de fenómenos climáticos como El Niño.
Los indicadores de nutrición avanzan muy despacio. La anemia en mujeres aumenta, la obesidad en adultos subió del 12,1 % al 16,2 % en doce años, y solo tres de cada diez niños pequeños tienen una alimentación variada.
Comer sano cada vez cuesta más. En 2025, el gasto mínimo fue de 4,28 dólares al día por persona. En nuestra región alcanza los 4,91 dólares. Aunque menos gente se queda sin poder pagarla, en África sigue ocurriendo a dos de cada tres personas.
Lo que más encarece los alimentos son las frutas, verduras y productos de origen animal. Hasta el 75 % del precio final corresponde al transporte, procesamiento y venta. Por eso hace falta invertir en caminos, almacenes y cadenas de frío para abaratar lo más nutritivo.
“Se puede avanzar, pero hay que ir más rápido. Hace falta voluntad política e inversión”, dijo Qu Dongyu, director general de la FAO.
“Detrás de cada cifra hay una familia que hace cuentas para comer”, señaló Carl Skau, del Programa Mundial de Alimentos.
“Las cadenas de suministro fuertes son la clave”, indicó Álvaro Lario, del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola.
“Todos los niños merecen crecer sanos”, expresó Catherine Russell, de UNICEF.
“Comer sano no es un lujo, es salud para todos”, completó Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.