
Cuando los jóvenes toman las riendas: el cooperativismo se renueva desde adentro
Santo Domingo. — Hay una imagen que recorre los preparativos: un grupo de muchachos de veintitantos años tira de cuerdas de colores, intentando guiar una pelota hasta un vaso naranja. Se ríen cuando fallan, se concentran y vuelven a intentarlo. Es solo un juego de equipo, pero la enseñanza es clara: la cooperación no nace de la noche a la mañana, se construye con práctica y confianza mutua.
Esa misma energía será la que se respire este viernes 30 y sábado 31 de julio en el país, cuando cientos de jóvenes de toda América Latina y el Caribe se reúnan para el IX Encuentro Internacional de Juventud Cooperativista, convocado por la Confederación de Cooperativas del Caribe, Centro y Suramérica (CCC‑CA). No vienen a escuchar discursos largos: vienen a tomar la palabra y a construir el futuro del sector.
El lema elegido —“Juventud Cooperativa hacia la Era de la Transformación”— encierra un reto real: en las asambleas y directorios de las cooperativas dominicanas, las personas menores de 35 años siguen siendo una minoría. Aunque el sector mueve miles de millones de pesos y llega a millones de familias, todavía cuesta mostrarle a las nuevas generaciones que su proyecto de vida también puede crecer al amparo de una cooperativa.
Eufracia Gómez Morillo, la primera mujer en presidir el Consejo Nacional de Cooperativas (CONACOOP), lo vio de cerca hace apenas unos días, durante la celebración de los 60 años de la institución. Alguien preguntó casi en voz baja cuántos de los presentes no habían cumplido los 30 años. La respuesta dejó ver que todavía hay mucho camino por recorrer.
Por eso, que República Dominicana sea la sede no es casualidad. El país vive un momento de transición: por un lado, el orgullo de seis décadas de historia y servicio; por otro, ejemplos que demuestran que se puede crecer con modernidad, como COOP‑ASPIRE, que cerró el 2025 con activos por casi RD$5,000 millones —un aumento del 12 % en un año— y destinó casi el 60 % de sus créditos a mujeres. Hay fuerza, pero hace falta renovar las caras y las ideas.
Este encuentro no será una reunión más. El Comité Regional de Juventud Cooperativa preparó una agenda donde los jóvenes son los protagonistas: diseñarán fondos para apoyar emprendimientos propios, trabajarán en cómo llevar los servicios cooperativos al mundo digital y compartirán lo que ha funcionado —y lo que no— en países como Costa Rica, Colombia, Haití o Ecuador.
Además, hay una oportunidad legislativa que acompaña este momento: el senador Julito Fulcar Encarnación impulsa en el Congreso una nueva Ley General de Cooperativas. Si la iniciativa avanza, quienes participen estos días podrían ser los primeros en operar bajo reglas más ágiles, con mayor acceso al crédito y —quizás— con las garantías de protección a los ahorros que el sector aún reclama.
Pero el cambio más profundo no está escrito en ninguna ley. Es cultural. Todavía hay quienes asocian la cooperativa a tiempos pasados, a ahorros del vecindario y trámites lentos. Y esa imagen no se cambia con folletos: se cambia con hechos. Con una cooperativa que financia una aplicación creada por un joven, otra que aprueba un préstamo sin vueltas innecesarias a un emprendedor de 24 años, otra donde todos los socios deciden por igual qué hacer con los recursos.
No se espera que todos los asistentes regresen a sus países convertidos en líderes de la noche a la mañana. Pero si al menos una docena decide quedarse, involucrarse y transformar las asambleas desde adentro, el encuentro ya habrá cumplido su propósito.
Mientras tanto, en el lugar donde se reunirán, quizás quede ahí ese vaso naranja, la pelota y las cuerdas de colores esperando. Porque la cooperación, al final, es un ejercicio de paciencia compartida. Y también, cada vez más, de juventud.
El sector cooperativo dominicano está experimentando una transformación sin precedentes. No se trata solo de tecnología o nuevos productos financieros, sino de un relevo generacional que está inyectando frescura y visión de futuro a instituciones con décadas de historia.
En diversas cooperativas del país, los comités de jóvenes han pasado de ser espacios de recreación a convertirse en verdaderos motores de innovación. Estos nuevos líderes están impulsando la digitalización de servicios, promoviendo la educación financiera a través de redes sociales y fortaleciendo el compromiso social con proyectos sostenibles.
“El cooperativismo es la herramienta perfecta para la juventud emprendedora. Nos ofrece la estructura de una empresa con los valores de una familia”, comenta uno de los líderes emergentes durante un reciente encuentro sectorial.
Este movimiento asegura que el modelo de economía solidaria no solo sobreviva, sino que prospere en la era digital, manteniendo siempre su esencia: la ayuda mutua y el bienestar colectivo.