Salud

el Marcelino Vélez Santana: enseñar a ver mejor para salvar más vidas

SANTO DOMINGO. — Cuando cada segundo cuenta y la vida de una persona pende de un diagnóstico bien hecho, saber mirar con claridad y rapidez marca toda la diferencia. Consciente de eso, el Hospital Regional Docente Dr. Marcelino Vélez Santana abrió sus aulas una vez más, no para enseñar teorías lejanas, sino para perfeccionar aquello que los médicos sostienen en sus manos cuando un paciente llega en estado crítico.

El saber que se comparte

Al frente de esta jornada estuvo el doctor Marino Estrella, especialista en medicina de emergencia, formado en sonografía de urgencia y máster en imágenes aplicadas a casos críticos. Conocimiento que no guardó para sí, sino que entregó a sus colegas residentes e internistas en una ponencia llamada “Imágenes de Emergencia”, pensada para que lo aprendido pase directamente del aula al lado de la cama del enfermo.

Tres herramientas que cambian todo

Lo que se revisó en esta formación no son conceptos de libros: son recursos que se usan todos los días y que pueden salvar una vida:

  • Mirar dentro sin abrir: el protocolo FAST, que permite detectar hemorragias internas en cuestión de minutos cuando alguien llega con un traumatismo.
  • Ver lo que la presión esconde: la sonografía del ojo, que ayuda a descubrir a tiempo si hay peligroso aumento de presión dentro del cerebro.
  • Unir todas las piezas: saber leer y cruzar con inteligencia los resultados de tomografías y radiografías, para decidir con seguridad qué hacer y cuándo hacerlo.

Porque el paciente merece lo mejor

El doctor Estrella lo dejó claro: esto no es reunirse por reunirse. Es devolverle a la comunidad médicos mejor preparados, que saben mirar, interpretar y actuar con certeza. Es decirle al pueblo dominicano que cuando acude a este hospital, encuentra no solo manos dispuestas, sino también mentes bien formadas, que estudian y se perfeccionan sin descanso para cuidar su salud.

Así, entre pantallas, imágenes y preguntas compartidas, quedó una verdad clara: la medicina se aprende, se comparte y se perfecciona. Y cuando se hace con vocación, el que verdaderamente gana es el pueblo.

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