
Santos Badía: “La educación no se arregla uniendo oficinas: hay que volverla a crear para nuestra gente”
Santo Domingo. – No se trata de mover papeles ni juntar departamentos. Se trata de cambiar la forma en que enseñamos, aprendemos y preparamos a nuestros hijos para la vida. Así lo dijo el ministro Rafael Santos Badía, quien llamó al Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) a ser la voz clara y cercana que guíe esta transformación que el país pide a gritos.
Durante el encuentro interno de la institución, dentro de la Consulta Nacional que recorre toda la República escuchando a todos, el ministro les dijo a sus compañeros de trabajo: “Esta idea nació aquí. Por eso somos nosotros quienes debemos explicarla, creerla y llevarla a cada rincón. No podemos esperar que otros cuenten nuestra historia”.
Una realidad que duele, y un cambio que no espera
La imagen que usó Santos Badía resume todo: “Tenemos escuelas que funcionan como en el siglo XIX, maestros formados con las reglas del siglo pasado… y unos estudiantes que viven con celulares, inteligencia artificial y un mundo que cambia cada día. Tenemos que tender ese puente entre lo que somos y lo que ellos necesitan”.
Advirtió que ya no sirve enseñar de la misma forma de hace 50 años: hoy la tecnología, la robótica y las nuevas formas de trabajar nos obligan a repensar todo. Pero también dejó algo muy claro: “No se trata solo de pantallas ni máquinas. Lo primero y más importante sigue siendo leer bien, escribir con sentido, entender las matemáticas y saber pensar por uno mismo. Eso es la base de todo lo demás”.
También pidió que en la secundaria no todos tengan que caminar por el mismo sendero: que haya una vía para quienes quieren ir a la universidad, y otra para quienes prefieren aprender un oficio o una carrera técnica.
Que lo que aprendamos sirva realmente en nuestro país
El ministro insistió en algo que a todos nos preocupa: que la educación no esté de espaldas a lo que pasa en el país. “Tenemos que saber en qué trabajan quienes terminan sus estudios, si lo que aprendieron sirve para los empleos que surgen en el turismo, el campo, las fábricas o la tecnología. Vienen grandes inversiones que traerán miles de puestos… pero si no preparamos a nuestra gente, esos puestos se los llevarán a otros lados”.
Por eso propuso que lo que se enseña también tenga que ver con la realidad de cada región, y que las universidades —que forman a los maestros y profesionales de todos— se atrevan a renovarse sin miedo.
Un trabajo de todos, para todos
Al final, Santos Badía habló como quien habla a una familia: “Este cambio no es de unos pocos, es de todos nosotros. Quiero que cada persona que trabaja aquí sienta que es parte de algo grande: que una mejor educación es lo que le dará bienestar a su casa, a sus hijos y a todo el país”.
Recordó que hasta ahora han escuchado a maestros, estudiantes, empresarios, comunidades y hasta a dominicanos que viven fuera. Pronto se reunirán en el Gran Congreso para juntar todas esas voces y empezar a escribir las nuevas reglas que harán posible esta nueva educación.
“Estamos construyendo algo que durará para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos: un país donde saber sea sinónimo de poder salir adelante”, cerró.