
UASD ante un riesgo anunciado: la seguridad del campus no puede esperar otra tragedia
EDITORIAL
La prevención no puede llegar después de la próxima tragedia.
La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) ya conoce el precio de reaccionar tarde. Después de que un atropello dejara a una persona herida y con consecuencias físicas y morales irreparables, se prohibió la circulación de autobuses dentro del campus. Aquella tragedia debió convertirse en una lección permanente: la seguridad de la comunidad universitaria no puede depender de que ocurra otro accidente.
Sin embargo, el riesgo vuelve a crecer ante nuestros ojos. Mototaxistas circulan por áreas peatonales, avanzan en dirección contraria y realizan maniobras peligrosas entre estudiantes, profesores y empleados. Un espacio destinado al aprendizaje, la investigación y la convivencia no puede convertirse en una pista de carreras ni funcionar como un territorio sin reglas.
¿Cuántas señales más hacen falta para actuar?
La pregunta no es si ocurrirá otro atropello, sino cuánto tiempo seguiremos aceptando una situación que amenaza vidas. Esperar a que alguien resulte herido para reaccionar no es prevención: es negligencia.
Las autoridades de la UASD y las instituciones responsables del tránsito todavía están a tiempo de evitar que se repita la historia. No se necesitan nuevas víctimas para justificar medidas que deben adoptarse ahora.
Medidas urgentes para proteger el campus
La comunidad universitaria necesita una respuesta inmediata, visible y verificable:
- Control estricto del acceso y la circulación de motocicletas dentro del recinto.
- Prohibición efectiva de transitar por áreas peatonales, circular en dirección contraria o conducir a velocidades peligrosas.
- Retiro y sanciones firmes para quienes conduzcan de manera temeraria o incumplan las normas.
- Un protocolo público de seguridad que defina responsabilidades, controles y consecuencias.
La comunidad universitaria merece respuestas antes del próximo accidente, no explicaciones después. Actuar ahora no es una exageración: es la decisión mínima y responsable para proteger vidas.
La UASD debe demostrar que aprendió de la tragedia anterior. La seguridad del campus no puede esperar otro atropello.